- Pelvis y columna vertebral -
(C100086)

Cifosis postraumática en un paciente con espondilitis anquilopoyética

Alberto Touza Fernández
J. A. Rubio Torres, H. Figueiredo González, S. M. Mota Blanco

Servicio de Traumatología
Hospital Universitario. Getafe (Madrid)

Supervisión

J. . Pizones Arce

Médico Adjunto y Tutor de Residentes

Historia clínica

Anamnesis

Varón de 73 años diagnosticado de espondilitis anquilopoyética (EA) hace 22 años. En agosto de 2009 sufre una caída casual tras la cual refiere un dolor en la región cervical posterior, progresiva deformidad en la región cervical baja y disminución del campo visual. Acude al Servicio de Urgencias de su hospital, donde es diagnosticado de una fractura de C7. Se realiza tratamiento conservador sin inmovilización. Tras dos meses se observa un colapso del cuerpo vertebral de C7, y una marcada caída del ángulo frente-mentón que incapacita al paciente para comer, caminar y llevar la mirada al frente. En este momento, cuatro meses después del traumatismo, se remite al paciente a nuestro Servicio para valoración.

Examen Físico

Presenta una cifosis torácica marcada secundaria a la EA con un ápex a nivel de D6, y cifosis de unión cérvico-torácica con un ángulo frente-mentón de 79º y el campo visual limitado a 50 cm. La exploración neurológica es normal. El patrón de marcha es normal y camina sin apoyo externo.

Pruebas Complementarias

Se realizan radiografías y una tomografía computarizada (TC). El paciente presenta una cifosis regional armónica dorsal alta con cifosis D1-D12 de 90º, cifosis cérvico-torácica C6-D3 de 52º y desaparición casi completa del cuerpo fracturado de C7. También se objetiva artrodesis facetaria espontánea cérvico-dorsal (figs. 1 A y 1 B).

Diagnóstico

Cifosis postraumática rígida de la unión cérvico-torácica en un paciente con EA, secundaria a fractura vertebral de C7.

Tratamiento

Se realiza una osteotomía cervical posterior. Bajo anestesia general, intubación nasotraqueal, con el paciente sentado, monitorización neurofisiológica y tras la colocación de un halo craneal, se realiza un abordaje posterior, con laminectomía completa de C7 y parcial de la porción inferior de las láminas de C6 y la porción superior de las láminas de T1 y foraminotomía amplia de C7-T1 bilateral. Posteriormente, se realiza una extensión progresiva cervical hasta conseguir una corrección de la lordosis cervical. La extensión se realiza a expensas de la osteoclasia a nivel C7-T1. No se producen alteraciones de los potenciales. La osteotomía posterior se fija con una barra unilateral y ganchos supralaminar en C6 e infralaminar en T1. El anclaje del halo al chaleco torácico se realiza mediante cuatro barras de apoyo (figs. 2 A y 2 B).

Evolución

El postoperatorio inmediato evoluciona de forma satisfactoria. El paciente deambula con andador y refiere una mejoría respecto a su situación previa. Los controles radiológicos son satisfactorios. El ángulo frente-mentón postquirúrgico es de 41º, mejorando 38º respecto a la situación prequirúrgica, y el cérvico-torácico es de -9º (mejoría de 61º).

Discusión

La técnica de la osteotomía cervical posterior fue descrita por Urist en 19581. Las indicaciones para su realización son deformidad cervical en flexión grave con deterioro del campo visual, dificultades para la higiene personal, la marcha y la deglución. Es imprescindible que el paciente comprenda y acepte los riesgos de la intervención y las medidas de rehabilitación.
En la serie más larga publicada2, la osteotomía se realiza con anestesia local y sedación para controlar los cambios neurológicos durante la reducción de la deformidad. En nuestro caso se optó por la realización de una anestesia general que permitiera las maniobras necesarias de resucitación en caso de complicaciones, mientras se mantenía al enfermo monitorizado neurológicamente. La posición sentada es la más segura para realizar la extensión cervical, debiéndose evitar la hipercorrección. Se ha de buscar un equilibrio para la realización de actividades a corta distancia y mantener la vista al frente en la bipedestación (10º residual)3. El tiempo de inmovilización con el halo-chaleco no debe ser inferior a los tres meses para conseguir una buena masa de artrodesis, retirándose éste una vez objetivada la consolidación de la osteotomía. No se aconseja la fijación cervical con tornillos debido a la osteoporosis.

El paciente evolucionó de manera favorable, consiguiendo mayor calidad de vida, independencia para las actividades diarias y gran mejora del campo visual, sin sufrir complicaciones neurológicas graves.

Bibliografía

1. Urist MR. Osteotomy of the cervical spine. J Bone Joint Surg Am. 1958; 40: 833-43.
2. McMaster MJ. Osteotomy of the cervical spine in ankylosing spondylitis. J Bone Joint Surg Br. 1997; 79: 197-203.
3. Simmons ED, DiStefano RJ, Zheng Y, Simmons EH. Thirty-six years experience of cervical extension osteotomy in ankylosing spondylitis: techniques and outcomes. Spine. 2006; 31: 3006-12.

Tablas, imágenes o figuras:

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Acción Nombre archivo Pie de foto Visualizar
C100086i_figura 1.png Fig. 1A. Imagen clínica preoperatoria. 2B. Imagen preoperatoria de la deformidad con una cifosis C6-D3 de 52º.
C100086i_figura 2.png Fig. 2A. Imagen del postoperatorio inmediato con el Halo-chaleco. 2B. TC postoperatoria en la que se observa la corrección a 9º de lordosis.

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Datos libro publicado

Título: Visor web de casos clínicos de residentes en cirugía ortopédica y traumatología 2010
ISBN: 978-84-7989-621-8