- Cadera y muslo -
(C100446)

Luxación anterior de cadera traumática

JAVIER MINAYA GARCÍA GARCÍA
Alonso Garcia, Pérez Bermejo, Aguado Maestro

Traumatología
HOSPITAL UNIVERSITARIO DEL RIO HORTEGA. Valladolid (VALLADOLID)

Supervisión

García Alonso

Jefe de Servicio

Historia clínica

Anamnesis

Varón de 22 años de edad que acude al Servicio de Urgencias en silla de ruedas tras sufrir un accidente mientras practicaba motocross. No presenta alergias medicamentosas conocidas ni ninguna patología asociada, así como tampoco ha sido intervenido en ninguna ocasión; su calendario de vacunación está al día.

Examen Físico

El paciente presenta impotencia funcional en la cadera izquierda, con actitud en rotación externa y rodilla en semiflexión; conserva la movilidad activa. No presenta dolor en reposo; sin embargo, al movilizar la cadera, el dolor sí es importante. Conserva los pulsos distales, y la exploración neurológica es normal.

Pruebas Complementarias

- Rx de cadera: confirma la sospecha clínica de luxación anteroinferior de la cadera izquierda.

- TC de la cadera izquierda (realizada antes de proceder a la reducción para descartar la existencian de una fractura asociada y planficar la reducción): situación de la cabeza femoral a la altura del agujero obturador.

- Estudio preoperatorio (figs. 1 y 2).

Diagnóstico

Luxación anteroinferior de la cadera izquierda.

Tratamiento

Se decide proceder a la reducción con anestesia general y con control de escopia de forma inmediata. Se consigue una reducción estable de forma cerrada.

Evolución

El paciente es enviado a planta. Durante 3 días se mantiene una tracción de las partes blandas. La Rx de control muestra una reducción congruente. El paciente no presenta dolor y es dado de alta al tercer día; se le mantiene en descarga durante 3 meses, pero se permite la movilización activa de la articulación.

A los 3 meses se le permite la carga parcial con muletas; a los 4 meses, la carga total, y a los 6 meses, la incorporación a la vida activa y deportiva. El seguimiento radiológico no muestra signos de necrosis avascular de la cabeza ni otro tipo de lesión. 

Discusión

Las luxaciones de cadera durante la práctica deportiva representan sólo el 2-5% de todas las luxaciones de cadera. La mayoría de éstas son luxaciones posteriores, debidas al choque de la cabeza femoral sobre el acetábulo, como consecuencia de un golpe directo sobre el fémur distal. Las luxaciones anteriores son menos comunes y existen dos tipos principales: la superior, en la que la cabeza femoral se sitúa a nivel iliaco o púbico, y la inferior, en la que la cabeza asienta en la región del agujero obturador1. El hecho de que la cápsula anterior de la cadera sea más fuerte que la posterior y que la misma esté reforzada con el ligamento iliofemoral hace que las luxaciones anteriores sean menos frecuentes. 

La luxación de cadera ha de reducirse tan pronto como sea posible, de cara a prevenir complicaciones como necrosis avascular de la cabeza femoral, artrosis postraumática, inestabilidad articular, lesión vasculonerviosa o calcificaciones periarticulares, entre otras. El riesgo de necrosis de la cabeza femoral está directamente relacionado con el tiempo que permanezca luxada la cadera (aumenta exponencialmente). En el caso de compromiso neurovascular, la reducción debe ser inmediata. Si se asocia una fractura, es más probable que se precise la reducción abierta. La maniobra para la reducción cerrada es similar a la de Allis para la luxación posterior y asocia tracción lateral2, que fue la maniobra que realizamos nosotros.

En cuanto al pronóstico de las luxaciones de cadera, es mejor en la anterior que en la posterior. En la serie de Brav, la osteonecrosis alcanza el 9% en las luxaciones anteriores y el 29% en las posteriores3. La reducción ha de hacerse en las 6 h siguientes a la lesión4; si se hace dentro de este tiempo, mejorará el pronóstico.

En las distintas publicaciones sólo se recomienda la realización de una Rx simple en dos proyecciones. Nosotros consideramos solicitar una TC para descartar la presencia de una fractrura asociada y tener una imagen más certera de cara a la reducción.

El seguimiento mínimo ha de ser de 6 meses a 2 años, según distinta series, y se ha de dejar al paciente al menos 2 meses en descarga. 

En 6 meses de seguimiento, nuestro paciente no ha presentado ninguna complicación hasta el momento y realiza una actividad normal para su vida diaria, incluida la de carácter deportivo.

Cabe destacar que esta lesión representa una urgencia y que el tiempo ayuda a evitar complicaciones, por lo que las decisiones han de tomarse con la mayor celeridad posible. 

Bibliografía

1. Croft SJ, Brenchley J, Badhe SP, Creswell TR. An unusual Rugby injury. Emerg Med J. 2006; 23: e40.

2. Delee JC. Fractures and dislocations of the hip. En: Rockwood CA, Green DP, Busholz RW, editores. Rockwood & Green´s. Fracture in Adults. Vol. 2. 4.ª ed. Filadelfia: Lippincott-Raven; 1996. p. 1.659.

3. Brav CEA. Traumatic dislocation of the hip. Army experience and results over a twelve year period. J Bone Joint Surg. 1962; 44A: 1115-34.

4. Steward M, Milford L. Fracture-dislocation of the hip: an end-result study. J Bone Joint Surg. 1954; 36: 315-42.

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Acción Nombre archivo Pie de foto Visualizar
C100446i_tac.JPG Fig. 1. TC tridimensional en la que se aprecia la luxación de cadera.
C100446i_tacpost.JPG Fig. 2. TC tridimensional de control.

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