- Rodilla -
(C100314)

Asistencia de artroscopia en fractura meseta tibial medial

David García Aguilera
A. Fuertes Vallcorba, J. V. Díaz Martínez, M. P. Muniesa Herrero

Cirugía Ortopédica y traumatología
HOSPITAL OBISPO POLANCO. Teruel (TERUEL)

Supervisión

Á. Castro Sauras

Facultativo Especialista de Área. Tutor de Residentes

Historia clínica

Anamnesis

Paciente de 34 años de edad, sin antecedentes patológicos de interés, que acudió al Servicio de Urgencias tras sufrir un accidente de motocicleta con traumatismo directo sobre su rodilla derecha.

Examen Físico

• Inspección: gran edema con hematoma a la altura de la rodilla derecha.

• Palpación: choque rotuliano +++; dolor a la palpación de cara interna; escala visual analógica (EVA) de 9.

• Impotencia funcional de la extremidad inferior derecha, sin afectación neurovascular ni lesión de partes blandas.
 

Pruebas Complementarias

• Rx simple anteroposterior y lateral de rodilla derecha: fractura de meseta tibial medial de la rodilla derecha con hundimiento con trazo de la fractura diafisario.

Diagnóstico

Se estableció diagnóstico de fractura cerrada de meseta tibial medial de la rodilla derecha de tipo 4 (Schatzker).

Tratamiento

Se intervino de urgencia mediante una osteosíntesis abierta asistida por artroscopia y control bajo escopia. En primer lugar, se realizó una artroscopia diagnóstica, y se observó un hundimiento de la meseta tibial sin afectación meniscal ni ligamentosa de la rodilla derecha (fig. 1). A continuación, se practicó una ventana a nivel metafisario subcondíleo para conseguir elevar y corregir el hundimiento de la superficie articular. Ante el defecto óseo existente, se colocó un sustituto óseo de hidroxiapatita (Prosteon®). Posteriormente, se fijó la fractura con placa anatómica de tibia proximal bloqueda, bajo control radiológico. Con visión artroscópica directa, se confirmó el mantenimiento de la reducción del hundimiento de la meseta medial y de la congruencia articular (fig. 2).

Evolución

La evolución clínica en el postoperatorio inmediato fue buena, sin que se produjeran complicaciones. El paciente estaba afebril, con control analgésico y radiográfico satisfactorios, por lo que fue dado de alta a las 48 h de la intervención. Se permitió la movilización de la rodilla desde el postoperatorio inmediato. La carga progresiva de la extremidad se indicó hasta la semana 9, y entonces se permitió la carga completa.

Actualmente, el paciente no presenta ninguna limitación de la movilidad articular de la rodilla ni dolor, y lal flexoextensión es completa.

Discusión

Según Hols, las fracturas de meseta tibial representan el 1% de todas las fracturas, de las cuales las de platillo externo son las más frecuentes (50-70%), seguidas de las fracturas de platillo medial (10-23%) y de ambos platillos (10-30%). Afectan más a varones que a las mujeres (proporción 2:1) y son más frecuentes entre los 30 y los 50 años.

Existen múltiples clasificaciones de este tipo de fractura, lo que demuestra la complejidad de las mismas; de ellas, la más usada en la actualidad es la clasificación de Schatzker (según el tipo de trazo, la edad y la velocidad de traumatismo).

En este tipo de fractura (tipo 4), las Rx parecen dar una imagen de fractura simple, pero se debe realizar una buena exploración física que incluya los ligamentos (ligamentos lateral interno, cruzado anterior y cruzado posterior), el nervio ciático popliteo externo y un examen vascular de la Arteria poplítea, ya que pueden existir lesiones de dichas estructuras aisladas o asociadas.

La realización de una artroscopia en el momento de la intervención quirúrgica adquiere un importante papel, ya que nos puede ayudar a diagnosticar posibles lesiones meniscales, a valorar el grado de afectación de la superficie articular e identificar posibles lesiones ligamentosas de la rodilla en visión directa. Además, la artroscopia nos permite visualizar el estado final de la fractura y valorar la posibilidad de una limpieza del hemartros intraarticular.

Entre los inconvenientes de la realización de una artroscopia se encuentran que es una técnica más exigente, que debe ser practicada por un cirujano experimentado, que los casos deben seleccionarse según el tipo de fractura, que exige la coordinación de los técnicos de radiología y enfermería y que puede producirse un posible síndrome compartimental.

Bibliografía

1. Atesok K, Doral MN, Whipple T, Mann G, Mei-Dan O, Schemitsch EH, et al. Arthroscopy-assisted fracture fixation. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2011; 19: 320-9.

2. MacDessi SJ, Brophy RH, Bullough PG, Windsor RE, Sculco TP. Subchondral fracture following arthroscopic knee surgery. A series of eight cases. J Bone Joint Surg Am. 2008; 90: 1007-12. Review.

3. Musahl V, Tarkin I, Kobbe P, Tzioupis C, Siska PA, Pape HC. New trends and techniques in open reduction and internal fixation of fractures of the tibial plateau. J Bone Joint Surg Br. 2009; 91: 426-33. Review.

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Acción Nombre archivo Pie de foto Visualizar
C100314i_Fig 1.jpg Fig. 1. Izquierda. Artrsoscopia en la que se aprecia el hundimiento del platillo tibial medial con el menisco interno íntegro. Derecha. Rx de rodilla anteroposterior que muestra la fractura con hundimiento del platillo tibial medial.
C100314i_Fig 2.jpg Fig. 2. Izquierda. Artroscopia en la que se observa la corrección del hundimiento del platillo tibial. Derecha. Rx anteroposterior de control de rodilla posquirúrgica.

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Datos libro publicado

Título: Visor web de Casos Clínicos de Residentes en Cirugía Ortopédica y Traumatología 2011
ISBN: 978-84-7989-690-4