- Ortopedia infantil -
(C100251)

Niño con déficit crónico de supinación sin traumatismo o lesión neurológica asociada

JULIAN MORALES VALENCIA
J. Fajardo Romero, P. Romera Olivera, A. Agraz Laserna

Cirugía Ortopédica y Traumatología
HOSPITAL VIRGEN DE LA SALUD. Toledo (TOLEDO)

Supervisión

V. Delgado Alcalá

Médico Adjunto

Historia clínica

Anamnesis

Varón de 13 años de edad que fue remitido a la consulta de Traumatología por presentar déficit en la supinación del antebrazo derecho desde los 3 años de edad, sin traumatismo previo según los padres. Carece de antecedentes médico-quirúrgicos relevantes.
 

Examen Físico

En la exploración física, se evidenció una supinación activa y pasiva del antebrazo derecho de 10º sin otro déficit motor ni dolor alguno. No presentaba alteración en la fuerza ni en la sensibilidad y el relleno vascular distal era normal.  

Pruebas Complementarias

 • Rx simple anteroposterior y lateral de antebrazo: sin hallazgos patológicos (fig. 1).

• TC de codo, antebrazo y muñeca: no se objetivan alteración ósea alguna, coalición o sinostosis a la altura de la membrana interósea.

Diagnóstico

Se estableció el diagnóstico de déficit crónico de la supinación sin antecedente traumático ni lesión neurológica conocida.

Tratamiento

Se decidió, como primer paso, intentar realizar la supinación pasiva del antebrazo bajo anestesia general, que fue llevado a cabo sin éxito.

Seguidamente y de manera consecutiva, se realizaron los siguientes actos quirúrgicos mediante abordajes mínimamente invasivos. En primer lugar, se realizó un abordaje volar de la muñeca y se desinsertó el pronador cuadrado. Luego, mediante abordaje lateral del antebrazo en su tercio proximal, se procedió a la desinserción del pronador redondo. A través de estas dos incisiones, se realizó una fasciotomia completa de la membrana interósea. En este punto, se consiguió aumentar discretamente la supinación. Por último, se decidió realizar un abordaje lateral del codo para comprobar intraoperatoriamente el comportamiento de la cabeza radial. Tras liberar el ligamento anular, comprobamos una luxación de la misma al forzar la supinación. La cabeza radial presentaba un aplanamiento en su vertiente cubital, y el cuello radial, una angulación anómala. Como último gesto quirúrgico, se realizó la desinserción del tendón del bíceps a la altura de la tuberosidad radial. Tras este último acto, una vez reconstruido el ligamento anular y realizado el cierre capsuloligamentoso, se consiguió una supinación de 90º. Se inmovilizó con férula bivalva braquial con el codo flexionado 90º y manteniendo los 90º de supinación. 

Evolución

El paciente fue revisado a las 24 h; no presentaba complicaciones y el dolor se había controlado con la analgesia habitual. Se retiró el drenaje, se curó la herida y se colocó yeso braquial durante 6 semanas en la misma posición que la férula previa. Pasados 6 meses de la intervención, se apreció una supinación del antebrazo derecho de 80-85º, sin pérdida de fuerza ni alteraciones en la sensibilidad y con una muy buena función (fig. 2).

Discusión

La contractura en supinación del antebrazo es una entidad frecuente e incapacitante que se puede presentar en pacientes con parálisis cerebral, lesión del plexo braquial, secuelas de poliomielitis, alteraciones congénitas (sinostosis) o secuelas de traumatismos previos1. El déficit de la supinación sin traumatismo o lesión neurológica conocida es una entidad muy poco frecuente y de la que casi no hay referencias en la literatura médica.

Al realizar el diagnóstico diferencial de los déficits de supinación, debemos pensar, entre otros, en la incongruencia radiocubital distal, en una luxación congénita de la cabeza del radio, en una discrepancia de longitud o torsión anómala de los huesos del antebrazo o bien en alguna coalición ósea a la altura de la membrana interósea2. Aunque muchas de las actividades de la vida diaria requieren una posición neutra o en pronación del antebrazo, los pacientes con déficits en la supinación refieren tener una restricción en el desempeño de su vida diaria que se ve agravada si el brazo afecto es el dominante.

En nuestro caso, sin antecedente traumático ni lesión neurológica conocida, con la liberación quirúrgica de las partes blandas retraídas, obtuvimos buenos resultados funcionales al final del seguimiento. 

Bibliografía

1. Hankins S, Bezwada H, Kozin S. Corrective osteotomies of the radius and ulna for supination contracture of the pediatric and adolescent forearm secondary to neurologic injury. J Hand Surg. 2006; 31: 118-24.

2. Yasutomi T, Nakatsuchi Y, Koike H, Uchiyama S. Mechanis of limitation of pronation/supination of the forearm in geometric models of deformities of the forearm bones. Clin Biomech. 2002; 17: 456-63.

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C100251i_Rx AP y L Antebrazo.jpg Fig.1. Rx simple anteroposterior y lateral de antebrazo en la que no se aprecian lesiones ni alteraciones óseas.
C100251i_Prono-supinacion.jpg Fig. 2. Pronosupinación 6 meses después de la intervención.

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Datos libro publicado

Título: Visor web de Casos Clínicos de Residentes en Cirugía Ortopédica y Traumatología 2011
ISBN: 978-84-7989-690-4