- Tumores -
(C100244)

Paciente adolescente con dolor de rodilla y tobillo

Isabel García Bullón
A. Urda Martínez-Aedo, Á. Sáez-Arenillas Martín

Servicio de Traumatología
Hospital Clínico Universitario San Carlos. Madrid (Madrid)

Supervisión

Y. Lópiz Morales

Facultativo Especialista de Área

Historia clínica

Anamnesis

Paciente de 17 años de edad, sin antecedentes personales de interés, que acude a Consultas de Traumatología por presentar dolor en la rodilla izquierda de dos meses de evolución. No refiere antecedente traumático alguno ni sobreesfuerzo. El dolor aparece tanto en reposo como con el movimiento y mejora parcialmente con antiinflamatorios no esteroideos. No existe otra sintomatología acompañante.

Examen Físico

La rodilla no presenta tumefacción, ni aumento de temperatura local. Es estable al realizar las maniobras de varo y valgo forzado; las maniobras meniscales son negativas, así como el cajón anterior y posterior. No existe dolor femoropatelar, ni signo de choque o cepillo. El único hallazgo es un leve dolor a la palpación en la región metafisiaria de la tibia.

Pruebas Complementarias

- Se realiza inicialmente una radiografía simple de rodilla y pierna, donde se evidencia una lesión geódica de bordes bien definidos en la región metafisiaria de la tibia, excéntrica y con insuflación y adelgazamiento de la cortical externa sin llegar a romperla.

- Ante este hallazgo se solicita una resonancia magnética (RM), en la que se evidencia una  imagen quística con zonas líticas de distinto tamaño con una intensidad de señal notablemente aumentada en las imágenes potenciadas en T1 y  T2, lo que sugiere un importante componente vascular. Dichos hallazgos sugieren como principales posibilidades diagnósticas un quiste óseo aneurismático o un hemangioma (fig.1A). 

Diagnóstico

Tras realizar un estudio de extensión, que resulta negativo, y dado que el paciente continúa con síntomas, se decide la realización de una biopsia para confirmar el diagnóstico. Dicho procedimiento, realizado intraoperatoriamente, confirma el diagnóstico de hemangioma cavernoso múltiple.

Tratamiento

Ante este diagnóstico se procede a la intervención del paciente realizándose la extirpación de la lesión y el relleno con injerto de la misma.

Evolución

El paciente evoluciona favorablemente, siendo dado de alta al quinto día postoperatorio (fig. 1B). Durante el seguimiento en consultas al año y medio de la intervención comienza con dolor y tumefacción en el tobillo izquierdo.

Se realiza una radiografía simple, en la que se observa una lesión en el astrágalo. En el estudio con RM se evidencia una lesión osteolítica insuflativa en la cúpula astragalina que adelgaza las corticales y que señala como principal posibilidad diagnóstica un quiste óseo aneurismático (fig. 2A). El estudio de extensión resulta negativo y los exámenes de laboratorio no revelan signos de malignidad. Se realiza una angiografía preoperatoria (fig. 2A) y se interviene, realizándose osteotomia de peroné, curetaje con fresa y relleno con auto y aloinjerto (fig. 2B).

La anatomía patológica confirma el diagnóstico.

Discusión

Los hemangiomas del esqueleto son poco frecuentes (representan el 1% de los tumores óseos benignos) y se dan preferentemente en el sexo femenino. Su incidencia aumenta con la edad, aunque resulta muy difícil fijar la edad, ya que permanecen asintomáticos con frecuencia.

Se localizan preferentemente en el cuerpo de las vértebras, principalmente en las torácicas y en el cráneo. Es menos frecuente en los huesos de los miembros. En los pequeños huesos puede presentarse como una lesión expansiva y semejarse a un quiste óseo aneurismático. En los huesos largos, en caso de que la lesión predominante sea radiolucente, se puede confundir con la displasia fibrosa.
Cuando son asintomáticos no requieren tratamiento y su recidiva tras la resección es rara. La embolización selectiva puede emplearse como tratamiento definitivo.

El quiste óseo aneurismático supone el 2% de las lesiones benignas del hueso y el 0,8% de todas las lesiones del esqueleto. La edad de presentación más frecuente se sitúa entre los 11 y los 20 años. La localización principal suele ser la metáfisis de los huesos largos, siendo los más frecuentes la tibia y el fémur. La localización en el astrágalo es infrecuente. Puede estar asentado sobre hueso sano o sobre una lesión previa. Existe un 10-20% de recidivas. El uso de injerto óseo mixto, autólogo y de banco, disminuye el riesgo de la reabsorción del mismo.

La asociación de ambos tumores es extremadamente infrecuente, y no hemos encontrado ningún caso descrito en la literatura médica.

Bibliografía

1. Chan G, Arkader A, Kleposki R, Dormans JP. Case report: primary aneurysmal bone cyst of the epiphysis. Clin Orthop Relat Res. 2010; 31: 131-5.

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C100244i_Imagen1.jpg Fig. 1A. Imagen radiográfica y RM. 1B. Control radiográfico postquirúrgico.
C100244i_Imagen2.jpg Fig. 2. Quiste óseo aneurismático. A) Radiología simple, angiografía y RM. B) Control radiográfico postquirúrgico.

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Datos libro publicado

Título: Visor web de casos clínicos de residentes en cirugía ortopédica y traumatología 2010
ISBN: 978-84-7989-621-8