- Pelvis y columna vertebral -
(C100114)

Linfoma óseo primario de bajo grado torácico

JOSÉ Mª MARTÍN ENRIQUE
D. Pescador Hernández, C. Corchado Villalba, C. Cano Gala

COT
HOSPITAL VIRGEN DE LA VEGA. Salamanca (SALAMANCA)

Supervisión

J. F. Blanco Blanco

Tutor de Residentes

Historia clínica

Anamnesis

Mujer de 55 años de edad, sin antecedentes personales de interés ni hábitos tóxicos reseñables, que acudió a consultas externas refiriendo dolor a nivel dorsal e infraescapular izquierdo, de 1 mes de evolución, de características mecánicas y que aumentó progresivamente, sin que hubiera sufrido un traumatismo previo.

Examen Físico

Presentaba buen estado general, sin alteraciones en la exploración por aparatos. No se observó dolor a la palpación de la columna cervical, ni dorsal ni lumbar. El dolor se reproducía con la movilización en flexoextensión del tronco y era de predominio nocturno.

La exploración neurológica fue normal.
 

Pruebas Complementarias

• Analítica: dentro de la normalidad.

• Marcadores tumorales, proteinogramas y densitometrías: normales.

• Rx simple (fig. 1.): leve alteración en el contorno del cuerpo vertebral de T7.

• Gammagrafía posterior: aumento de captación de T5 a T7 sugerente de un proceso inflamatorio degenerativo.

• RM y TC toracoabdominal: acuñamiento anterior de T7 y una alteración en la señal T4, sin afectación abdominopélvica ni adenopatías (fig. 2).

• Debido a la normalidad de las pruebas analíticas, se decidió proceder a la observación y al seguimiento, durante el cual se le practicaron controles cada 4 meses mediante RM dorsal y cervical, en las que se observó la progresión de la lesiones torácicas y una alteración de la señal en los cuerpos vertebrales cervicales, sobre todo a la altura de C6.

• Se planteó el diagnóstico diferencial con procesos infiltrantes de médula; durante este tiempo, se realizaron dos biposias percutáneas transpediculares de T7. Los resultados anatomopatológicos no fueron concluyentes.

• Ante la falta de diagnóstico, se practicó una PET-TC: alta probabilidad de malignidad de lesiones óseas de C4 y T7, sin evidencias de extensión en el resto del cuerpo.
 

Diagnóstico

Visto que nos encontrábamos ante un proceso de características malignas, se practicó una biopsia mediante toracotomía. Se recurrió a la biología molecular, y CD20 fue positivo en la muestra patológica. El resultado reveló un infiltrado linfoide B compatible con linfoma óseo no hodgkiniano vertebral primario de bajo grado.
 

Tratamiento

La paciente fue derivada al Servicio de Hematología y allí fue tratada mediante quimioterapia.

Evolución

Tras 5 años de seguimiento, la paciente alcanzó la remisión completa. En la actualidad está clínicamente asintomática.

Discusión

Las lesiones solitarias de la columna vertebral (ivory vertebra), halladas de forma incidental, resultan un reto diagnóstico en cada caso, debido al amplio diagnóstico diferencial que debe realizarse.

El espectro de etiologías incluye lesiones metastásicas, tumores primarios, lesiones hematológicas, enfermedades metabólicas y las propias lesiones solitarias idiopáticas.

Ante este reto diagnóstico, destacamos el protocolo propuesto por Carpineta et al., en el que hallazgos causales y asintomáticos sólo requieren exámenes analíticos normales y un control evolutivo; la RM, la TC, la PET y la biopsia quedan reservadas para pacientes sintomáticos o con progresión.

Dentro de estas entidades diagnósticas, destacamos los tumores hematológicos por su infrecuencia y su dificultad diagnóstica.

Los linfomas óseos primarios suponen un tumor de baja frecuencia en el aparato locomotor: representan sólo el 5% de los linfomas extranodales. Es más prevalente en varones y en edad infantil. En edad adulta se presenta en torno a los 54 años con una incidencia menor del 2% de todos los linfomas en adultos.  

La clínica habitual de estos linfomas es dolor e inflamación local, y pueden asociarse a masas de partes blandas y fracturas patológicas. A nivel raquídeo, destaca la dorsalgia y, en estadios avanzados, incluso compresiones medulares y déficits neurológicos.

En cuanto al diagnóstico se refiere, cabe destacar la importancia creciente del estudio inmunohistoquímico y de la biología molecular para poder etiquetarlo adecuadamente.

Bibliografía

1. Carpineta L, Gagné M. The ivory vertebra: an approach to investigation and management based on two case studies. Spine (Phila Pa 1976). 2002; 27: E242-7.

2. Huang B, Li CQ, Liu T, Zhou Y. Primary non-Hodgkin's lymphoma of the lumbar vertebrae mimicking tuberculous spondylitis: a case report. Arch Orthop Trauma Surg. 2009; 129: 1621-5.

3. Qureshi A, Ali A, Riaz N, Pervez S. Primary non-hodgkin's lymphoma of bone: experience of a decade. Indian J Pathol Microbiol. 2010; 53: 267-70.

4. Stein RS, Flexner JM. Ivory vertebra in Hodgkin's disease. JAMA. 1978; 239: 2550.

5. Touboul E, Khelif A, Guérin RA. Primary tumors of the spine. Initial oncologic aspects: epidemiology, anatomo-prognostic and therapeutic classification. Neurochirurgie. 1989; 35: 312-6, 351-2.

6. Vidal JA, Murphey MD. Primary tumors of the osseous spine. Magn Reson Imaging Clin N Am. 2007; 15: 239-55, vii.

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C100114i_rmn final.jpg Fig. 2. RM dorsal y cervical en la que se aprecia una alteración difusa en la señal de la médula ósea de los cuerpos vertebrales T7 y C6.
C100114i_RX inicial.jpg Fig. 1. Rx lateral inicial de columna torácica que muestra una alteración difusa en el contorno de T7.

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Datos libro publicado

Título: Visor web de Casos Clínicos de Residentes en Cirugía Ortopédica y Traumatología 2011
ISBN: 978-84-7989-690-4