Después de una intervención quirúrgica exitosa de implantación de una endoprótesis de rodilla, el diez hasta veinte por ciento de todos los pacientes con artrosis sigue padeciendo dolores crónicos de rodilla, no alcanzándose así el objetivo más importante de la operación. Las causas de este hecho pueden ser varias, aunque una de ellas se puntualiza – y con ella la forma de prevención – en un estudio presentado durante la onceava edición del congreso SECOT-EFORT que tiene lugar en Madrid. “El estudio demuestra que algunos de los pacientes con artrosis tienen una vivencia del dolor centralizada, que continua después de la operación y que se encarga de continuar alimentando los dolores crónicos, aunque la articulación dolorida haya sido extirpada“explica Vikki Wylde, científico de Avon Orthopaedic Centre de la Universidad de Bristol (GB). “En estos casos, una terápia eficaz del dolor en la fase preoperatoria puede aumentar la probabilidad de la desaparición del dolor después de la intervención”.
Entre el 2 y el 5 de junio se reúnieron en la capital de España alrededor de 7.500 expertos en ortopedía y traumatología de todo el mundo. El congreso SECOT- EFORT se ha consolidado como el mayor y más versátil evento científico en el marco de esta especialidad médica. Las prótesis de articulaciones y su optimización constituyen uno de los más importantes temas.
Enigma del dolor de rodilla a pesar de la endoprótesis
En el marco de RESTORE (Research Studies into the Orthopaedic Experience – Estudios de Investigación en la Experiencia Ortopédica), Wylde y sus compañeros de la Universidad de Bristol estuvieron investigando la causa de los dolores permanentes padecidos por una parte de los pacientes, a pesar de haber sido operados de rodilla. Compararon la sensibilidad al tacto, a la temperatura y al dolor de 50 personas sanas con la de 107 pacientes con artrosis de la misma edad y sexo, que estaban a punto de ser operados para recibir una endoprótesis de rodilla.
El resultado obtenido es muy importante: en media, el umbral del dolor al tacto en caso de los pacientes con artrosis abarca todo el cuerpo y representa casi la mitad que el de las personas sanas, lo que significa que su sensibilidad es doble.
“El hecho de que los pacientes con artrosis presenten sensibilidad más alta al dolor en zonas no cercanas a la rodilla indica un desarreglo de la modulación del dolor en el sistema nervioso central” explica Vikki Wylde, la principal autora del estudio. “Esta vivencia del dolor en el sistema nervioso central se puede independizar, perdurando también después de eliminar las causas originales del dolor. Por consiguiente, se desarrolla una memoria del dolor”.
Esta memoria del dolor puede ser uno de los mecanismos responsables del dolor inexplicable experimentado por pacientes que ya llevan prótesis de rodilla. Los investigadores de Bristol están trabajando para encontrar la prueba definitiva. “Un estudio piloto confirma la conexión entre la centralización del dolor antes de la operación y la perduración de los dolores después de la implantación de una prótesis de rodilla“ explica Wylde. “En estos momentos estamos realizando otro estudio con 600 pacientes con prótesis de rodilla para conseguir otra confirmación de los resultados“.
Una correcta terápia del dolor neutraliza la memoria del dolor
A día de hoy se da por seguro que se puede impedir la formación de la “memoria del dolor“ si se aplica a tiempo un tratamiento del dolor adecuado. Vikki Wylde: “La prevención de la aparición de la sensibilidad crónica al dolor ya antes de la operación haría aún más probable la consecución de la ausencia de dolores después de la endoplastia.“